Javier Urbieta Egaña, nació en Deba el 14 de febrero de 1947.

Bautizado Aitor Javier Roque, se tuvo que conformar con Javier Roque, ya que Franco no dejaba poner Aitor pues en palabras del secretario del Registro Civil, Aitor no era nombre de santo.

Pese a que mi padre le contesto que “mi hijo será el primero”, el argumento no coló y en fin…

Para hacer honor al infructuoso alegato, me ingresaron en los parvulitos de las monjas del Sagrado Corazón en San Sebastián, luego en los Maristas de Murcia y a los diez añitos me internaron en los Marianistas de Vitoria y de allí a los jesuitas de Icade en Madrid, donde interrumpí mis estudios hacia la santidad, para mezclarme animosamente con los impíos.

Abogado, al que un día, ya jubilado, pensando que escribir pudiera servir para ajustar algunas cuentas, ocurrióseme una frase y para explicarla, necesité 534 páginas.

Uds. sabrán disculparme, si preciso fuere.

Creo que ajustar cuentas con aquellos que me explicaron mal las cosas de la vida, es un noble empeño.

La expresión suena belicosa y lo será en muchos de mis escritos, ahora lo sé, pero solo intelectualmente y con los debidos modales.

He comprobado que sé escribir, que lo que escribo agrada y voy a continuar.
Doy fe de que el mundo cambia y yo he cambiado con él y por ello mi visión a los setenta, es diferente que a los cuarenta y en mi caso, incomparablemente mejor, por más completa y más clara.

Es una maravilla divertirse escribiendo y estar persuadido de que tienes algo que decir, algo que pueda servir a alguien, que le complazca y que le emocione.
En eso estoy y deseo su complicidad.

Un cordial saludo.

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